¿Qué es TIBIA? Quizás para el lector la pregunta llegue demasiado tarde.

¿Y si TIBIA no fuera nada? Si solamente fuera un intento más, una bengala al aire, una herida o un sentimiento. Quizás juventud, rabia, emoción, atrevimiento. ¿Sería suficiente si TIBIA fuera todas esas cosas?

Si el plan sale según lo previsto, este colectivo tomará tantas formas como artistas lo conformen.

Para sus creadores, TIBIA no se explica de otra forma que como una necesidad por contar historias más allá de su formato, de la distancia geográfica entre sus autores y de las ataduras de estilo.

TIBIA nace como una forma de agitar el arte emergente en todas sus disciplinas, como un punto de encuentro entre pintores, escritores, fotógrafos y periodistas; como un puente entre formas distintas de estudiar lo interpretable. Hay espacio para la pintura que es casi cine, los relatos con forma de periodismo, la poesía con vocación de crónica, los reportajes que imitan al cuento y las ficciones que cristalizan en realidades. La defensa de la variedad implica no renunciar a ella pese al peligro de terminar dispersos.

TIBIA es también un anhelo por reivindicar el formato. Por hacer de la renovación de lo clásico una herramienta que dé voz a una generación, a un tiempo y a una forma de hacer las cosas. Fondo y forma; encaje y empaque.

El colectivo (sin fronteras, sin requisitos de entrada, sin lista de admisión) nace y persistirá bajo la única premisa de seguir creciendo en integrantes y perspectivas. Creemos en las personas que tratan de hacer las cosas con honestidad y pasión, en los procesos creativos que cuestionan lo evidente y generan preguntas. Creemos en marcharse de un país para no volver, en una última historia de amor, en una obsesión por la tecnología, en un final abierto y en la capacidad de un color para generar cultura.

Porque TIBIA no existe en sí misma como algo inmutable y absoluto, sino como una unión de tantas emociones.

(Este texto fue publicado a modo de editorial de
TIBIA Volumen #0)